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lunes, 23 de noviembre de 2015

COMENTARI D'ÈDIP REI


 Es una obra escrita per Sofócles que inspira su temática en la mitologia griega. Su género es dramático y tiene como subgénero la tragedia. 
Es una obra que empieza con la intención de Edipo de eliminar la peste que asola la ciudad de Tebas y encontrar el motivo de ella.
Estructura interna, ya que hay planteamiento, nudo y desenlace. Toda la obra se desarrolla en un dia, en el palacio de Edipo o sus alrededores. Este fragmento esta narrado en un tono dramático, el personaje principal es Edipo y la forma de expresión es en prosa. El regristo empleado es culto.
Conclusion: En este fragmento de Edipo Rey, el protagonista, ya se ha herido los ojos con un objeto punzante que formaba parte de la vestimenta de Yocasta, y lo ha hecho para no tener que ver todos los males y desgracias que ha causado en su família puesto que ha sido esposo de su madre y padre de sus hermanos.

"Que la meva acció no ha estat la millor que jo podia realitzar, no cal que m'ho demostris ni m'hi donis la teva opinió. No sé amb quins ulls podria mirar el meu pare en arribar a l'Hades, ni la meva mare, perquè contra ells dos he comès uns actes que més que cap porten a la forca. I la visió dels fills, nascuts de qui van néixer , podia oferir-me alguna satisfacció? No, almenys per als meus ulls. Ni tampoc la ciutat, ni la fortalesa, ni les estàtues sagrades dels déus. Me n'he exclòs jo mateix, desgraciat, l'home més noble dels que ha nodrit la ciutat de Tebes, quan vaig ordenar que tothom foragités l'infame, el declarat sacríleg pels déus i pel llinatge de Laios. Podria jo, després de mostrar la meva pròpia infàmia, mirar tots aquests amb la cara ben alta? De cap manera. I si fos possible posar una barrera en el camí dels sons a les orelles, res no m'impediria de tancar el meu pobre cos per fer-lo cec i sord a tot: és agradable tenir la ment en un habitacle a recer de les desgràcies. Ai Citeró! Per què vas acollir-me? Per què no vas matar-me tan aviat com em vas rebre: així mai no hauria revelat als homes d'on van sortir? Oh Pòlib i Corint, i antics casals que em deien pairals! Amb quina bellesa farcida de brutícia em vau nodrir! Un malvat sóc, i fill de malvats! Alzinar i congost on conflueixen els camins! Vosaltres que us vau beure la meva sang en el cos del teu pare mort per les meves pròpies mans, no feu memòria dels crims que hi ha comès i dels que vaig cometre quan vaig arribar aquí? Oh noces, noces! Ens vau engendrar i després d'engendrar-nos vau fer brollar la mateixa llavor i va mostrar pares, germans i fills, tots de la mateixa sang, i esposes, a l'hora mullers i mares, i totes les obres més sòrdides que existeixen entre els homes. Però no és bo d'escoltar allò que tampoc no és bo de fer. Pels déus, amagueu-me ben de pressa fora de la ciutat, o mateu-me, o llanceu-me al mar, on mai no pogueu veure'm. Veniu, accediu a tocar un home malaurat. Obeïu-me, no temeu: els meus mals no els pot suportar ningú sinó jo."

lunes, 16 de noviembre de 2015

Comentario Odisea: (Canto XIX- Euriclea reconoce a Odiseo)

Y se dirigió a él la prudente Penélope:
Huésped, amigo, pues jamás ha Ilegado a mi casa ningún hombre tan sensato de entre los huéspedes de lejanas tierras; con qué sabiduría dices todo, con qué discreción. Tengo una anciana que alberga en su mente decisiones discretas, la que alimentó y crió a aquel desdichado recibiéndolo en sus brazos cuando lo parió su madre. Ésta te lavará los pies, aunque está muy débil. Conque, vamos, levántate enseguida, prudente Euriclea, y lava al compañero en edad de tu soberano. También estarán así los pies y manos de Odiseo, pues los mortales envejecen enseguida en medio de la desgracia.
Así dijo; la anciana se ocultaba con las manos el rostro y derramaba calientes lágrimas, y dijo lastimera palabra:
¡Ay, hijo mío, que no tenga yo remedios para ti...! Con tener el ánimo temeroso de los dioses, Zeus lo ha odiado más que a los demás hombres, que jamás mortal alguno quemó tantos pingües muslos para Zeus, el que se alegra con el rayo, ni excelentes hecatombes como tú le has ofrecido con la súplica de poder llegar a una ancianidad feliz y poder alimentar a un hijo ilustre. En cambio sólo a ti te ha privado del brillante día del regreso. Tal vez se burlen también así de aquél las esclavas de hospedadores de lejanas tierras cuando llegue al magnífico palacio de alguno, como se burlan de ti todas estas perras a las que no permites que te laven para evitar el escarnio y numerosos oprobios. A mí, sin embargo, me lo ordena la hija de Icario, la prudente Penélope, aunque no contra mi voluntad. Por esto te lavaré los pies, por la propia Penélope y a la vez por ti mismo, pues se me conmueve dentro el ánimo con tus penas. Pero, vamos, atiende ahora a una palabra que to voy a decir: muchos forasteros infortunados han venido aquí, pero creo que jamás he visto a ninguno tan parecido a Odiseo en el cuerpo, voz y pies, como tú.
Y le respondió y dijo el muy astuto Odiseo:
Anciana, así dicen cuantos nos han visto con sus ojos, que somos parecidos el uno al otro, como tú misma dices dándote cuenta.
Así dijo; la anciana tomó un caldero reluciente y le lavaba los pies; echó mucha agua fría y sobre ella derramó caliente. Entonces Odiseo se sentó junto al hogar y se volvió rápidamente hacia la oscuridad, pues sospechó enseguida que ésta, al cogerlo, podría reconocer la cicatriz y sus planes se harían manifiestos. La anciana se acercó a su soberano y lo lavaba. Y enseguida reconoció la cicatriz que en otro tiempo le hiciera un jabalí con su blanco colmillo cuando fue al Parnaso en compañía de Autólico y sus hijos, el padre ilustre de su madre, que sobresalía entre los hombres por el hurto y el juramento. Se lo había concedido el dios Hermes, pues en su honor quemaba muslos de corderos y cabritos en agradecimiento y éste le asistía benévolo. Cuando Autólico fue a la opulenta población de Itaca, se encontró a un hijo recién nacido de su hija. Euriclea lo puso sobre sus rodillas cuando había terminado de cenar y le habló y llamó por su nombre:
Autólico busca tú mismo un nombre para el hijo de tu hija, pues muy deseado es para ti.
Y a su vez respondió Autólico y dijo:
Yerno e hija mía, ponedle el nombre que voy a decir. Ya que he llegado hasta aquí enfadado con muchos hombres y mujeres a través de la fértil tierra, que su nombre epónimo sea Odiseo. Y cuando en la plenitud de la juventud llegue a la gran casa materna, al Parnaso donde tengo las riquezas, yo le daré de ellas y lo despediré contento.

Fue escrito en el siglo VIII a. C. Aparece junto a la escritura, la moneda, las primeras polis, los primeros juegos olímpicos y las primeras colonizaciones. La obra es la Odisea y se divide en 24 cantos y este fragmento se halla en la mitad del canto XIX. La Odisea explica el viaje de Odiseo (o Ulises) desde Troya donde luchó en la guerra hasta su patria, Ítaca. Pasaron 20 años hasta que volvió. 
El fragmento es un diálogo entre Penélope, Euriclea y Odiseo. Están en Ítaca, donde Odiseo está vestido como un forastero y ni su mujer ni Euriclea le reconocen. Cuando nota la cicatriz que él tiene en el pie, lo acepta como su señor. 

Comentario poema Safo: (Rocío y Gisela)

Inmortal celeste, de ornado trono,
dolotrenzadora, Afrodita, atiende:
no atormentes más con pesar y angustias
mi alma, señora,

sino ven aquí, si mi voz de lejos
otra vez oíste y me escuchaste
y dejando atrás la dorada casa
patria viniste,

tras uncir el carro: gorriones lindos
a la negra tierra tiraban prestos
con sus fuertes alas batiendo el aire
desde los cielos.

Y llegaron pronto, y tú, dichosa,
con divino rostro me sonreías
preguntando qué me pasaba, a qué otra
vez te llamaba

y que qué prefiero que en mi alma loca
me suceda ahora: «¿A quién deseas
que a tu amor yo lleve? Ay dime, Safo,
¿quién te hace daño?

Pues, si huyó de ti, pronto irá a buscarte;
si aceptar no quiso, dará regalos;
te amará bien pronto, si no te ama,
aun sin quererlo».

Ven también ahora y de amargas penas
líbrame, y otorga lo que mi alma
ver cumplido ansía, y en esta guerra,
sé mi aliada
(http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/euro/safo/safo.htm)
La autora del poema es Safo, poetisa lírica que nació en Lesbos. Perteneció al parecer a una familia noble. Los fragmentos que conservamos se los dedica a mujeres jóvenes y para las que compuso sus odas nupciales. Uno de sus temas era la exaltación de las mujeres. Su poesía se caracteriza por ser intimista y de tema amoroso.
Es un tema clásico (el amor) y un llamamiento a Afrodita. Está dividido en siete estrofas y cada una de cuatro versos. Tiene una estructura desequilibrada. 
A lo largo del poema se muestra cómo la poetisa intenta que la diosa le ayude a superar la soledad y las penas. Safo añade sus sentimientos cosa que no era normal porque en la épica -que era el género que se escibía en su época- se explicaban hechos heroicos en tercera persona.